Su historia

Después de 26 años de ser instituido, el Premio México de Ciencia y Tecnología es el más importante de Centroamérica, Sudamérica, El Caribe, España y Portugal. Es el puente para que las comunidades científicas de la región fortalezcan sus lazos y aporten su imaginación, experiencia y capacidad de innovación para poner el saber al servicio de nuestras naciones.

El 27 de febrero de 1990, la Presidencia de la República, instituyó este Premio como un reconocimiento a las labores científicas y tecnológicas realizadas por investigadores y tecnólogos en América Latina y el Caribe.

En 1991, por recomendación del Consejo Consultivo de Ciencias, el Premio adquiere el carácter de Iberoamericano, dirigido a Centro y Sudamérica, el Caribe, España y Portugal, para estimular el vínculo entre las comunidades científicas de estos países y México. En el Premio se prescinde de la participación de investigadores de la comunidad científica y tecnológica mexicana.

El Premio ha sido concedido anualmente a una persona de reconocido prestigio profesional que haya contribuido de manera significativa al conocimiento científico universal o al avance tecnológico, que su obra científica sea de gran impacto internacional y, muy importante, que haya formado una escuela o recursos humanos significativos, dándose especial atención a que la obra realizada lo haya sido en instituciones localizadas en los países del área, preponderantemente.

El Premio ha adquirido un gran prestigio y reconocimiento entre los países de la región. Prueba de ello se refleja en el alto nivel de los candidatos que han sido galardonados.

La medalla que es entregada al galardonado, se trata de una condecoración trabajada en plata y es elaborada por artesanos mexicanos de la Casa de Moneda. Se pensó en la plata, más que por su valor intrínseco, porque es un metal característico de nuestra cultura y para que la medalla sea un presente al galardonado, en reconocimiento a su contribución científica.

La medalla tiene un diámetro de 3.7 cm, lleva en el anverso la leyenda “Premio México de Ciencia y Tecnología” y el año en que se entrega, junto con una representación del observatorio maya de Chichén Itzá, y en el reverso el águila de Tlatelolco.